Qué es ser cristiano hoy

Tomado de La Luz Digital.com  –  Vicente Luis García Cortés  –  Agradezco y aprovecho la oportunidad que me ofrecen para compartir esta reflexión sobre “qué es ser cristiano hoy”.

Lo primero que me viene a la cabeza es que “ser cristiano hoy” está muy condicionado también al “según dónde”, “según quién” y “según en qué momento”. Me explico:

Ser cristiano “según dónde”

Ser cristiano hoy por ejemplo en Nigeria es vivir en la Iglesia martirial, es saberse amenazado y con muchas probabilidades de tener que dar la vida por dar razón de tu fe. Pero Nigeria no es un caso aislado. El Informe de Libertad Religiosa que hace público de forma bianual la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada recoge esta realidad actual de persecución religiosa que afecta a 1 de cada 6 cristianos que vive en el Mundo.

Os comparto un resumen de lo más destacado del último informe que se publicó a finales del pasado año, y que considero una manera oportuna de desarrollar este punto.

El Informe de Libertad Religiosa en el Mundo es el único trabajo a nivel internacional de estas características que analiza el cumplimiento del derecho a la libertad religiosa en 196 países, es decir, en todo el mundo, y el único realizado por una institución católica, ACN Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Este informe se publica desde el año 2000 cada dos años, se hace en siete idiomas y se difunde en más de 20 países.Los datos más destacados del último informe son:

  • Se constata el surgimiento de un nuevo fenómeno de violencia basada en la religión que podríamos llamar “hiperextremismo” islamista, un proceso de máxima radicalización con una violencia sin precedentes.
  • El informe recoge así mismo el papel de las redes sociales en la captación de seguidores y en la difusión mundial de sus acciones de barbarie.
  • Desde mediados de 2014 se han cometido violentos atentados islamistas en uno de cada cinco países en el mundo, desde Suecia hasta Australia, pasando por 17 países africanos.
  • En algunas zonas de Oriente Medio el hiperextremismo islamista está eliminando toda forma de diversidad religiosa; y es un factor clave en el incremento de refugiados: Naciones Unidas da la cifra sobre el año 2015 de un incremento de 5,8 millones de refugiados, elevando el total a 65,3 millones de refugiados en el mundo.
  • El efecto en occidente es la desestabilización del tejido social y religioso, y como efecto dominó el resurgimiento de movimientos xenófobos.

El informe recoge extractos de algunos testimonios de víctimas de la persecución religiosa. Expone sin censura los datos estremecedores  aportados por estas víctimas, algunos de los cuales han sido expuestos en foros como un grupo de parlamentarios de la Cámara de los Comunes del Reino Unido, donde pudieron escuchar el testimonio de Ejlas, adolescente yazidí secuestrada por el Daesh y testigo de la muerte de su padre y hermano y de violaciones de otras mujeres como la que sufrió en propia carne, o la de una niña de nueve años violada repetidas veces hasta morir.

El informe constata el genocidio que se está perpetrando con algunas minorías y que el Parlamento Europeo reconoció el 3 de febrero de 2016; el 14 de marzo de este mismo año lo haría la Cámara de Representantes de los Estados Unidos; y el 20 de abril se pronunciaba en el mismo sentido la Cámara de los Comunes del reino Unido. En el informe se dice: “la frecuencia e intensidad de las atrocidades cometidas contra yazidíes, cristianos, bahaíes, judíos y musulmanes ahmadíes está aumentando y se refleja en la cantidad de reportajes sobre la violencia extremista contra las minorías religiosas.”

Otra de las conclusiones que destaca el informe dice: “De los 196 países estudiados, en 38 se han encontrado pruebas inequívocas de violaciones graves de la libertad religiosa. De este grupo, 23 han sido clasificadas en la categoría de “Persecución”, y los 15 restantes en “Discriminación”.”

En otro punto del informe se reconoce que el islamismo extremo está siendo un problema para la propia comunidad musulmana: “miles de musulmanes moderados se han visto obligados a marcharse por no aceptar al Daesh.” O están siendo asesinados como en el reciente atentado en Egipto o las últimas acciones de Boko Haram en Nigeria.

El informe se hace eco también de otro dato: El análisis de los países regidos por regímenes con tendencias dictatoriales o autoritarias pone de manifiesto que están utilizando la amenaza del extremismo religioso para justificar el aumento de la seguridad y de la legislación que viola la libertad religiosa.” En este capítulo se denuncia la situación de países como China, Uzbekistan, Turkmenistan, Tayikistan, Kirguistan, Pakistan , la India y sobre todo Corea del Norte.

Otro de los datos llamativos es la estrecha relación entre libertad religiosa y prosperidad económica. Citan el  estudio de Briam Grim que respalda la afirmación del economista de Harvard y premio Nobel Amartya Senque dice que donde hay libertad religiosa hay también otras libertades y menos conflictos armados, mejor situación sanitaria, mayores oportunidades de educación para las mujeres y niveles más altos de rendimiento del trabajo tanto para hombres como para mujeres.

Quizá podríamos decir que una mayor libertad religiosa acabaría con la crisis económica y las desigualdades en el mundo.

El Papa Francisco está siendo un modelo a seguir en el camino de la comunicación y colaboración interconfesional. El informe cita el encuentro que en mayo de 2016  tuvo con Ahmed al-Tayeb, gran imán de la Mezquita de Al Azahar de el Cairo.

En el prólogo del informe el sacerdote sirio Jacques Murad, que fue secuestrado durante tres meses por el Daesh, dice al final: “Si queremos romper la espiral de la violencia que amenaza con romper nuestro mundo tenemos que sustituir la guerra por la paz. Hoy, y ahora más que nunca, es el momento de dejar de lado el odio religioso y los intereses personales, y aprender a amarnos los unos a los otros tal y como nuestras creencias nos llaman a hacerlo.”

Por lo tanto, después de este informe ser cristiano, y manifestarlo públicamente, hoy exige ser un héroe.

Ser cristiano “en qué momento”.

Quizá con menos riesgo físico, pero no con menos grado de heroicidad, ser cristiano hoy está condicionado por la edad y el ambiente en el que uno se mueva a diario.

Especialmente los jóvenes son un sector para el que ser cristiano tiene sus propias características. No es por nada que en la Iglesia Católica el Papa Francisco haya puesto sus ojos en la juventud para el próximo Sínodo. Sabe que el futuro de la Iglesia Católica, y seguramente el futuro de todas las Iglesias, está en la juventud. En muchos jóvenes se repite hoy el patrón de creo en Dios pero no en la institución. Y muchos jóvenes quieren que las cosas en la Iglesia cambien, y para ello demandan voz y voto. Hay una nueva generación militante a la que hay que dar paso, o la perderemos también. Ser cristiano hoy para muchos jóvenes es saberse el raro de la clase, el que nada a contracorriente, pero desde la opción clara de ser dueños de su propio destino apuestan por identificarse como creyentes, cristianos y algunos hasta practicantes, pero con sello propio. Solo uno de cada diez jóvenes católicos va a misa, pero son muchos más los que comulgan con la Iglesia en salida del Papa Francisco.

Las nuevas generaciones piden paso y protagonismo, y demandan acompañamiento pastoral para vivir una fe creativa, orante y sacramental que les llene. Esta es alguna de las demandas que están llegando a Roma para la preparación del Sínodo y que deberán marcar las líneas que diseñen la Iglesia de mañana.

Pero ser cristiano según en qué momento de la vida no solo afecta a la juventud. Ser cristiano para muchos mayores es vivir de tiempos mejores, o al menos muy diferentes, cuando la religiosidad se veía arropada socialmente.

Ser cristiano para otras edades es forzar la mirada para no mirar para otro lado como hacen la mayoría de los de su generación.

Y “según quién”

Algunos aspectos como ser mujer, ser homosexual, ser divorciado, secularizado, o ser de derechas o de izquierdas también condiciona el “qué significa ser cristiano hoy”.

Entre las mujeres hay división de posturas respecto de su papel en la Iglesia. Unas consideran que siempre han jugado un papel y que en aras de ciertas demandas el riesgo podría estar en perder el papel que hasta ahora han jugado; otras vuelcan sus esfuerzos en demandar una presencia más visible, especialmente en los espacios de toma de decisiones eclesiásticas; otras dedican su vida a vivir su fe y ser transmisoras de la misma, a ser cristianas “de a pie” y garantes de una continuidad en la fe de Jesucristo.

Quien es cristiano desde su condición de homosexual, divorciado o secularizado está empezando a dejar de sentirse un proscrito de la Iglesia para empezar a sentirse un miembro más, con la etiqueta aún de re-acogido, pero con la esperanza de que esa etiqueta se vaya deshaciendo poco a poco. Queda mucho camino por andar.

Y ser cristiano hoy desde una militancia política es seguramente una de las cosas más complicadas, intentar casar el programa político de tu opción con el Evangelio o no poder justificar algunas acciones o posturas desde tus convicciones religiosas. No, seguramente no tiene que ser fácil.

Y por último “quién dices tú que soy Yo”

A modo de confesión personal puedo decir que me siento cristiano porque creo en Dios, en Cristo Jesús, porque me siento Amado por Dios; soy cristiano porque soy miembro militante de la Iglesia Católica, con un gran sentido ecuménico de hermanamiento con quienes creen en el mismo Dios desde sus circunstancias geográficas e históricas personales; Para mi ser cristiano me supone tener presente a Dios en mi vida, tener un compromiso con Él de “dejarme hacer”, de aceptar formar parte de su Plan. Ser cristiano me supone hablar a mis hijos del Dios Padre en el que creo y respetar la libertad que Dios les concede de hasta Negarle si así lo hiciesen. Ser cristiano es aceptar que Dios puede manifestarse a cada cual de manera diferente; Ser cristiano me lleva a mirar más allá de pertenencias o adscripciones religiosas y encontrar en un ateo un hombre de Dios, aunque él ni lo sepa ni lo quiera reconocer así. Ser cristiano, hoy, para mí, es ser una buena persona y una persona buena.

Ser cristiano es seguir confesando con sencillez y humildad, Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.

Txenti es católico-romano y residente en Vitoria-Gasteiz.

 

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