Oficio de Santa Cena actualizado

Oficios Divinos  –  Oficio de Santa Comunión

IGLESIA ESPAÑOLA REFORMADA EPISCOPAL – COMUNIÓN ANGLICANA

HIMNO de entrada

Todos en pie, el Ministro, en su sitio de costumbre, diga:

  • EN el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    • Amén.
  •  Me levantaré, e iré a mi Padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo   –   Oremos.

La Congregación de rodillas y el Ministro en pie, digan todos:

  • SEÑOR, apiádate de nosotros.
    • Cristo, apiádate de nosotros.
  • Señor, apiádate de nosotros.
    • Padre nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación. Mas líbranos del mal. Amén.
  • De nuestros pecados ocultos, lávanos, Señor.
    • Y de toda soberbia libra a tus siervos.
  •  Oye, oh Señor, nuestra oración.
    • Y llegue a ti nuestro clamor.
  •  ¡Oh Dios, que de los indignos haces dignos, de los pecadores haces justos, y de los impuros haces limpios! Purifica nuestros corazones y nuestros cuerpos de todo pensamiento y toda mancha de pecado, para que de un modo aceptable podamos servirte; por medio del Gran Sacerdote sin mácula, Jesucristo tu Hijo Señor nuestro, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
    • Amén.
  •  Señor, abre nuestros labios.
    • Y nuestra boca anunciará tu alabanza.

Y todos canten o digan:

  • GLORIA a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Nosotros te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, por tu grande gloria, oh Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre omnipotente.

Oh Señor, Hijo unigénito, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros. Tú que quitas los pecados del mundo, recibe nuestro ruego. Tú que estás sentado a la diestra del Padre, ten misericordia de nosotros.

Porque tú solo eres santo, tú solo eres Señor, tú solo eres altísimo, oh Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amen.

Y después el lector diga,

  • Lección de la Profecía, en el Libro del profeta…, capítulo…, versículos….
    • Gracias sean dadas a Dios.

Y sentada la Congregación, el Ministro en pie, lea la Profecía propia del día; y concluya diciendo:

  • AQUÍ termina la lección de la Profecía.
    • Amén.

Y todos en pie, cántese el salmo 106 o un Himno

SALMO 106.

  • ALABAD al Señor, porque es bueno; * que para siempre es su misericordia.
    • ¿Quién expresará las valentías del Señor? * ¿Quién publicará todas sus alabanzas?
  • Dichosos los que guardan equidad, * el que hace justicia en todo tiempo.
    • Acuérdate de mí, oh Señor, según tu benevolencia para con tu pueblo; * visitame con tu salvación.
  •  Para que yo vea el bien de tus escogidos, *para que me goce con la alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
    • Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, * por los siglos de los siglos. Amén.

El Diácono diga:

  • HERMANOS, guardad silencio.
  • Lección de la Epístola del apóstol… capítulo… versículo
    • Gracias sean dadas a Dios.

Y sentada la Congregación, el Diácono, en pie, lea la Epístola propia del día; y concluya diciendo:

  • AQUÍ termina la lección de la Epístola
    • Amén.

Luego, todos en pie Cántese Aleluya, el Ministro diga:

  • EL Señor sea siempre con vosotros.
    • Y con tu espíritu.
  •  Lección del santo Evangelio según S… capítulo… versículo

Y todos canten:

Gloria sea a ti, oh Señor.

…y concluya diciendo:

  • AQUÍ termina la lección del santo Evangelio.
    • Amén.
  • Load al Señor.
    • El nombre del Señor sea alabado.

Y cántese o léase la Lauda correspondiente al tiempo, o propia del día, como sigue:

[Durante el Adviento.]

¡HOSANNA! Bendito el que viene en el nombre del Señor. Bendito el reino de nuestro padre David. Aleluya. Hosanna al Hijo de David: Hosanna en las alturas. Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

[Desde Natividad a Año Nuevo.]

La verdad brotará de la tierra. Aleluya. Y la justicia mirará desde los cielos. Aleluya. Aleluya. La misericordia y la verdad se encontrarán; la justicia y la paz se besarán. Gloria y honor…

[Desde Año Nuevo a la Epifanía.]

TÚ, oh Dios, haces que te alaben las salidas de la aurora y del ocaso. Aleluya. Tú coronas el año de tu bondad. Aleluya. Aleluya. La misericordia del Señor desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen. Gloria y honor…

[En el día de la Epifanía.]

VERÁN reyes, y se levantarán; príncipes, y adorarán. Aleluya.

Por causa del Señor, que esjiel, y por el Santo de Israel, que te escogió. Aleluya. Aleluya.

Vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas del Señor.

Gloria y honor…

[Después de la Epifanía, hasta el Domingo de Septuagésima.]

SÁLVENOS tu diestra, Señor nuestro Dios;

Para que confesemos tu santo nombre. Aleluya.

Acuérdate de nosotros, Señor; y visítanos con tu salvación. Gloria y honor…

[Desde Septuagésima hasta la Cuaresma.]

LÁMPARA es a mis pies tu palabra;

Y lumbrera a mi camino. Aleluya.

Guíame por la senda de tus mandamientos.

Gloria y honor…

[Durante la Cuaresma.]

¿POR qué me has desechado?, ¿por qué andaré abatido por la opresión del enemigo?

Envía tu luz y tu verdad.

Júzgame, oh Dios, y aboga mi causa; líbrame de gente impía, del hombre de engaño y de iniquidad.

Gloria y honor…

[En el Jueves Santo.]

EN gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua, antes que padezca;

Porque os digo que no comeré más de ella, Hasta que se cumpla en el reino de Dios.

[En el Viernes Santo.]

HE aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

El Cordero que fue inmolado,

Es digno de tomar el poder, y riquezas, y sabiduría, y fortaleza, y honra, y gloria, y alabanza, por siempre jamás.

Gloria y honor…

[En el Domingo de Pascua.]

ESTE día lo hizo el Señor. Aleluya.

Alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya. Aleluya.

Voz de júbilo y de salvación en las tiendas de los justos: la diestra del Señor hace proezas.

Gloria y honor…

[Después de la Pascua, hasta la Ascensión.]

CANTAD al Señor un cántico nuevo; porque el Señor obré maravillas. Aleluya.

Grande es el Señor nuestro, y grande su poder. Aleluya. Aleluya.

El ha hecho notoria su salvación; en presencia de las gentes ha revelado su justicia.

Gloria y honor…

[Desde la Ascensión hasta Pentecostés.]

LEVANTAD, puertas, vuestras cabezas; y levantaos, puertas eternas. Aleluya.

Y entrará el Rey de la gloria. Aleluya. Aleluya.

¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor de los ejércitos, él es el Rey de la gloria.

Gloria y honor…

[Desde Pentecostés a la Trinidad.]

FUERON todos llenos de Espíritu Santo. Aleluya.

Y comenzaron a hablar en varias lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Aleluya. Aleluya.

Bienaventurada la gente cuyo Dios es Jehovah; el pueblo a quien escogió por heredad para sí.

Gloria y honor…

[En el Domingo de la Trinidad.]

TRES son los que dan testimonio en el cielo. Aleluya,

El Padre, el Verbo y el Espíritu Santo. Aleluya. Aleluya.

Y estos tres son uno. Aleluya. Aleluya. Aleluya.

Gloria y honor…

[Después de la Trinidad, hasta el Adviento.]

ALABARÉ al Señor conforme a su justicia; Y cantaré al nombre de Jehovah el Altísimo. Aleluya. Te ensalzaré, mi Dios y Rey; y bendeciré tu nombre para siempre jamás.

Gloria y honor…

[En días de Suplicación.]

LACERAD vuestros corazones, y no vuestros vestidos;

Y convertíos al Señor vuestro Dios.

Porque misericordioso es y clemente, lento para el enojo y grande en misericordia.

Gloria y honor…

[En días de Hacimiento de Gracias.]

BUSQUÉ al Señor, y él me oyó. Aleluya.

Y libróme de todas mis angustias, Aleluya. Aleluya.

Alabad al Señor, porque es bueno; que para siempre es su misericordia.

Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Después de la LAUDA del tiempo, tendrá lugar el SERMÓN,

Después del Sermón, puede cantarse un Himno

Después el Presbítero irá a la Mesa del Señor, y si ha de haber Ofrendas, desde allí diga:

  • PRESENTEMOS al Señor nuestras ofrendas con reverencia y temor santo.

Y los Ecónomos de la Iglesia, u otras personas al efecto nombradas, recogerán las Ofrendas de los fieles, mientras el Presbítero lee las sentencias propias de la Sagrada Escritura:

Mientras los Ecónomos llevan las Ofrendas al Presbítero, cántese o léase lo siguiente:

  • TUYAS son, oh Señor, todas las cosas en los cielos y en la tierra: todo es tuyo; y lo recibido de tu mano te damos. Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

El Presbítero recibe las Ofrendas y las coloca sobre la Mesa del Señor. Luego pone sobre ella el Plato con el Pan y el Cáliz con el Vino, en cantidad suficiente. Si fuere grande el número de los Comulgantes, podrá poner más de un Cáliz o algún Jarro para el Vino. Siguiendo todos en pie, el Presbítero diga:

  • ¡DIOS omnipotente y eterno! Te rogamos humildemente que nos asistas con tu gracia, al separar y dedicar a tu servicio estos dones tuyos de Pan y Vino, para conmemorar la muerte y oblación de nuestro Redentor Jesucristo.
    • Amén.

El Diácono lleva las Ofrendas a una de las Mesitas paratorias.

  • Carísimos hermanos: Los que intentamos acercarnos a la santa comunión del Cuerpo y Sangre de nuestro Salvador Cristo, debemos confesar nuestras culpas, si no queremos ser condenados en el juicio de Dios; debemos humillarnos delante de los hombres, si queremos ser glorificados en presencia de los ángeles; debemos llorar en el mundo, si querernos reinar con Cristo.
  • Confiados, pues, en la misericordia de Dios por medio de su amado Hijo, hagámosle nuestra humilde confesión:

Todos, devotamente de rodillas:

  • ¡DIOS todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Nosotros confesamos que hemos pecado gravemente contra ti, por pensamiento, palabra, obra y omisión. Con sinceridad nos arrepentimos de estas nuestras culpas, cuyo peso en gran manera nos abate, y cuya memoria aflige nuestros corazones. Aparta, oh Señor, tu rostro de nuestros pecados, y borra todas nuestras iniquidades. Ten misericordia de nosotros, te rogamos; ten misericordia de nosotros, por el amor de tu muy amado Hijo, que murió sobre la cruz para salvarnos, y perdona todas nuestras maldades, límpianos de toda mancha de iniquidad, y llénanos de tus dones espirituales; para que en adelante caminemos en novedad de vida, mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

El Presbítero (o el Obispo, si está presente) levantándose, diga:

  • Dios nuestro Padre celestial, que por su grande amor a los hombres, ha prometido perdonar a todos los que con sincero arrepentimiento y verdadera fe se convierten a él; tenga misericordia de vosotros, perdone todos vuestros pecados, os confirme en todo bien, y os conduzca a la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor y Redentor. Amén.
    • Dios todopoderoso tenga también de ti misericordia, perdone todos tus pecados, y te conduzca a la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
  •  El Señor sea siempre con vosotros.
    • Y con tu espíritu.

Lea el Presbítero la Oración propia del día.

  • Amén.
  • Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    • Amén.
  •  ¡Oh Dios, que eres el autor de la paz! Derrama, te suplicamos, tu paz en nuestros corazones y en nuestras mentes; guárdanos y protégenos en todos los peligros; y haz que, continuando siempre en tu protección, te sirvamos sin temor todos los días de nuestra vida; mediante nuestro Señor Jesucristo.
    • Amén.
  • La gracia de Dios Padre omnipotente, la paz y amor de nuestro Señor Jesucristo, y la comunión del Espíritu Santo, sea siempre con todos nosotros.
    • Y con todos los de buena voluntad.
  • El Señor es nuestra verdadera paz y la caridad no interrumpida. Hermanos, haced la paz unos con otros.

Todos en pie, la Congregación cante o diga:

  • LA paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado. Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Después el Presbítero diga:

  • INCLINAD vuestros oídos al Señor.
    • Habla, Señor, que tus siervos escuchan.
  •  Así dice el Señor:  Venid a mí todos los que estáis trabajados- y cargados, que yo os haré descansar.
  • De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

 

  • ELEVAD vuestros corazones.
    • Los elevamos al Señor.
  •  A Dios nuestro Señor demos gracias y alabanzas.
    • Dárselas es digno y justo.
  •  Muy justo y digno es que en todo tiempo te alabemos, Señor santo, Padre eterno, Dios omnipotente:

Y lea la Ilación correspondiente al tiempo, como sigue:

[Durante el Adviento.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, cuya encarnación trajo la salud al mundo, y el cual volverá con gloria para galardonar a los que en él confían.

[Desde Natividad hasta la Epifanía.]

POR cuanto nos diste tu bendito Hijo Jesucristo, para que naciese de una Virgen por la obra poderosa del Espíritu Santo, a fin de que nosotros pudiéramos ser limpios de toda impureza de la carne.

[Desde la Epifanía hasta el Domingo de Septuagésima.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que vino para dar luz a los que moraban en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pies por caminos de paz.

[Desde Septuagésima hasta la Cuaresma.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que vino como Adam postrero, para dar vida, por su obediencia, a quienes la transgresión del primer Adam había obrado muerte.

[Durante la Cuaresma.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que se dio a Sí mismo por nosotros, para reconciliarnos contigo por la oblación de su propio cuerpo.

[En el Jueves Santo.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que en su grande amor instituyó la Comunión de su Cuerpo y Sangre, para que podamos anunciar su muerte propiciatoria, hasta que vuelva en gloria y majestad.

[En el Viernes. Santo.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, y padeció por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a ti.

[Desde la Pascua hasta la Ascensión.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que manifestando la gloria de su resurrección salió triunfante del sepulcro, habiendo por su muerte vencido a la muerte, y reconciliado por su sangre lo terreno con lo celestial.

[Desde la Ascensión hasta Pentecostés.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que después de su glorioso triunfo en la cruz y de su resurrección a la vida, subió para sentarse a tu diestra; abriendo a los hombres el reino de los cielos, para que donde él está, puedan también sus siervos estar y reinar con él en gloria.

[Desde Pentecostés al Domingo de la Trinidad.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, conforme a cuya fiel promesa el Espíritu Santo descendió del cielo, para ser el Consolador y Guía de tu pueblo, y morar en tu Iglesia para siempre.

[En el Domingo de la Trinidad.]

QUE con tu unigénito Hijo, Señor nuestro, y con el Espíritu Santo, eres un solo Dios en Trinidad, tres Personas en una sola substancia; pues lo que creemos de tu gloria, creemos igualmente de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni desigualdad alguna.

[Después de la Trinidad, hasta el Adviento.]

POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que da fortaleza a los que creen en él, y eterna felicidad a los que verdaderamente le confiesan.

Prosiga diciendo:

  • POR tanto, con los ángeles y arcángeles, y con la compañía innumerable de los cielos, ensalzamos tu glorioso nombre, alabándote siempre y diciendo:

Todos juntos canten o digan:

  • ¡SANTO, Santo, Santo, Señor, Dios de los ejércitos! Llenos están los cielos y la tierra de la gloria de tu majestad. ¡Hosanna al Hijo de David; hosanna en las alturas! — Amén.

De rodillas la Congregación, el Presbítero en pie, detrás de la Mesa y cara hacia los fieles, diga:

  • VERDADERAMENTE santo y bendito eres, oh Dios Padre omnipotente, que enviaste a tu Hijo unigénito, para que asumiera nuestra naturaleza, y muriera sobre la cruz para nuestra redención; quien hizo allí (por su ofrenda de Sí mismo hecha una vez) un completo, perfecto y suficiente sacrificio, oblación y satisfacción por los pecados de todo el mundo.
  • CRISTO el Señor y Redentor eterno: el cual en la noche en que fue entregado, tomó pan, y dando gracias, lo bendijo y partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomad, comed; esto es mi Cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
    • Amén.
  •  Asimismo tomó el cáliz, después de haber cenado, diciendo: Este Cáliz es el Nuevo Testamento en mi Sangre, la cual es derramada por vosotros y por muchos, para remisión de los pecados; haced esto, cuantas veces lo bebiereis, en memoria de mí.
    • Amén.
  •  Todas las veces que comiereis este Pan y bebiereis este Cáliz, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga de los cielos en gloria.
    • Amén.
  • Haciéndolo así, Padre santísimo, nosotros tus indignos siervos conmemoramos y anunciamos la muerte de tu Hijo unigénito, según nos mandó que hiciéramos, hasta que vuelva en gloria y majestad; recordando su gloriosa pasión y resurrección y ascensión a los cielos; y dándote muy cordiales gracias por los innumerables beneficios que por ellas se nos confieren.
  • Y te suplicamos humildemente, oh Padre misericordioso, que por tu poderosa bondad te dignes bendecir y santificar para nuestro uso, con tu palabra y con tu Espíritu Santo, estos dones y criaturas tuyas de pan y vino; para que recibiendolos conforme a la santa institución de tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo, en memoria de su pasión y muerte, seamos participantes de su muy bendito Cuerpo y Sangre.
  • Y con fervor deseamos que de tu bondad paternal acepte benignamente este nuestro sacrificio de alabanza y hacimiento de gracias, suplicándote con humildad nos concedas que, por los méritos y la muerte de tu Hijo Jesucristo, y mediante nuestra fe en su Sangre, nosotros y toda tu Iglesia obtengamos la remisión de nuestros pecados y todos los demás beneficios de su pasión.
    • Y aquí, Señor nos presentamos y te hacemos ofrenda de nosotros mismos, nuestras almas y nuestros cuerpos, como un sacrificio racional, santo y vivo, para ti; rogándote humildemente que todos los que participemos de esta santa Comunión, seamos llenos de tu gracia y bendición celestial. Y aunque por nuestros muchos pecados seamos indignos de ofrecerte sacrificio alguno, con todo, te suplicamos que aceptes este nuestro homenaje y acto de deber, no pesando nuestros méritos, sino perdonando nuestras ofensas, mediante Jesucristo nuestro Señor; por quien y con quien, en la unidad del Espíritu Santo, sea todo honor y gloria a ti, Padre omnipotente, por siempre jamás. Amén.

 

  • El Señor sea siempre con vosotros.
    • Y con tu espíritu.
  •  La fe que creemos en nuestro corazón, confesémosla con nuestro boca.

Todos juntos, levantándose, digan el

SÍMBOLO CONSTANTINOPOLITANO.

  • Creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, hacedor del cielo y de la tierra, autor de todas las cosas visibles e invisibles.
  • Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, y engendrado del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; por quien todas las cosas fueron hechas, tanto en el cielo como en la tierra: el cual por nosotros los hombres y por nuestra salud, descendió de los cielos; y por el Espíritu Santo se encarnó de María Virgen, y se hizo hombre; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue sepultado, y resucitó al tercero día; subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente; de allí vendrá para juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin.
  • Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador, y procedente del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo debe ser adorado y juntamente glorificado; que habló por los Profetas. Y en una sola Iglesia, santa, católica y apostólica.
  • Reconocemos un solo Bautismo para la remisión de pecados; y esperamos la Resurrección de los muertos, y la vida del mundo venidero. Amén.

Luego el Presbítero diga:

  • HERMANOS: Hecha la profesión de nuestra fe, y siguiendo el precepto y enseñanza de nuestro divino Maestro, que tiene palabras de vida eterna, oremos al Señor con humildad de corazón, y con todo el afecto de nuestra alma digámosle:

[Aquí la Congregación se arrodillará o sentara.]

  • PADRE nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre.
    • Amén.
  •  Venga tu reino.
    • Amén.
  •  Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
    • Amén.
  •  El pan nuestro de cada día, dánosle hoy.
    • Porque tú eres Dios.
  •  Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
    • Amén.
  •  Y no nos dejes caer en la tentación.
    • Mas líbranos del mal.
  •  Librados del mal y confirmados siempre en el bien, haz que podamos servirte, oh Dios y Señor nuestro. Pon fin a nuestros pecados; da alegría a los tristes; envía redención a los cautivos; concede salud a los enfermos. Otórganos paz y seguridad en todos los días nuestros; quebranta la audacia de nuestros enemigos; oye, oh Dios, las súplicas de todos tus siervos los fieles cristianos, en este día y en todo tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, siempre por todos los siglos.
    • Amén.

El Diácono diga:

  • HERMANOS, inclinaos a la bendición.

El Presbítero:

  • EL Señor sea siempre con vosotros.
    • Y con tu espíritu.

Y diga la Bendición correspondiente al tiempo, o propia del día, como sigue:

[Durante el Adviento.]

  • EL Señor Jesucristo que con su venida se dignó socorrer al mundo, nos limpie de todo pecado.
    • Amén.
  •  Concédanos que por la virtud del Espíritu atendamos a los preceptos de su ley, para que podamos esperar con gozo su venida.
    • Amén.
  •  Y de tal manera nos absuelva de toda culpa, que su venida no nos sobrecoja para reprobación, sino redimidos y para glorificación.
    • Amén.
  •  Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    • Amén.

[Desde Natividad a Año Nuevo.]

  • BENDÍGANOS el Señor nuestro Jesucristo, que en otro tiempo se dejó ver de los pastores en el pesebre.
    • Amén.
  • Protéjanos y defiéndanos en todo, quien por nosotros asumió misericordioso la humana naturaleza.
    • Amén.
  • Y el que es Señor y Redentor nuestro, se digne propicio conservarnos eternamente.
    • Amén.
  • Por la misericordia de nuestro Dios, etcétera.
    • Amén.

[Desde Año Nuevo a la Epifanía.]

  • EL Señor Jesucristo, que para confirmar las promesas de los Padres, quiso ser ministro de la Circuncisión, se digne circuncidar nuestros corazones.
    • Amén.
  • El que sujetándose a la Ley, aceptó en su carne la señal de la alianza, nos purgue de toda impureza con el fuego de su amor.
    • Amén.
  • Y el que prometió bendecir a los hijos de Abraham, en Sí mismo que es simiente suya, nos dé la posesión de la bienaventurada herencia.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[En el día de la Epifanía.]

  • BENDÍGANOS el que es llamado Alpha y Omega, el Hijo unigénito de Dios Padre omnipotente.
    • Amén.
  • Quien es el Principio y el Fin, nos torne consigo victoriosos para tiempos infinitos.
    • Amén.
  • Y libertados del mal, de tal modo nos alumbre con su luz, que nos conceda la corona de gloria y el don de la eternidad.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[Después de la Epifanía, hasta el Domingo de Septuagésima.]

  • EL Señor Jesucristo nos guarde propicio y nos bendiga.
    • Amén.
  • Protéjanos con su clemencia y nos defienda sin cesar de todo mal.
    • Amén.
  • Y nos llene de gozo, quien benigno concede el perdón de los pecados.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[Desde Septuagésima hasta la Cuaresma.]

  • LLÉNENOS el Señor de dones espirituales, y háganos participantes del reino de los cielos.
    • Amén.
  • Mortifique nuestra carne poniendo fin a todo vicio, y vivifique nuestras almas con el principio de toda virtud.
    • Amén.
  •  Y en tal modo nos enriquezca de su gracia, que se agrade morar siempre en nuestros corazones.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[Durante la Cuaresma.]

  • EL Señor Jesucristo que muriendo venció a la muerte, nos haga vencedores de nuestras pasiones.
    • Amén.
  • El que permitió ser entregado en manos de los inicuos, nos libre de los suplicios eternos.
    • Amén.
  • Y conceda que podamos vivir siempre con él, quien fue hecho vencedor de la muerte.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[En el Jueves Santo.]

  • CRISTO Jesús, que es el Señor y el Maestro, nos haga mansos y humildes de corazón, para que con gozo llevemos su yugo.
    • Amén.
  • Concédanos su gracia para que, siguiendo su ejemplo, por amor de él sirvamos a los pequeñuelos.
    • Amén.
  •  A fin de que seamos bienaventurados, poniendo en práctica lo que él mismo se dignó enseñarnos.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[En el Viernes Santo.]

  • SOCÓRRANOS la gracia de Cristo Jesús, que por nosotros sufrió angustias y muerte.
    • Amén.
  • Rasgue la cédula de nuestros delitos, quien por su muerte libertó al mundo.
    • Amén.
  • E introdúzcanos en el santuario eterno, quien por una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[En el Domingo de Pascua.]

  • CRISTO, el Hijo de Dios, que en el cuerpo de nuestra mortalidad llevó el oprobio de la cruz, nos libre de toda amargura y de todo daño.
    • Amén.
  •  Y el que en la verdadera carne de nuestra naturaleza resucitó de los muertos, santificandonos en verdad nos levante de toda caída.
    • Amén.
    • Para que mediante la fe con que creemos que murió y resucitó nos prepare morada en las mansiones eternas.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[Después de la Pascua, hasta la Ascensión.]

  • LA gracia, con la cual nos gozamos de estar sepultados con Cristo por la fe, aparte de nosotros todo pensamiento de iniquidad.
    • Amén.
  • Y el que ha extendido la gloria de su resurrección por todo el mundo, conceda plena santificación a nuestros corazones.
    • Amén.
  • Para que Aquel que le resucitó de los muertos, nos resucite también a nosotros a gloria de galardón eterno.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[Desde la Ascensión hasta Pentecostés.]

  • AUXÍLIENOS Cristo el Señor, que recibido en gloria está sentado a la diestra del Padre.R
    • Amén.
  • Y no permita que sórdidas pasiones envilezcan nuestro cuerpo, quien ha llevado el suyo glorificado a los cielos.
    • Amén.
  • Para que, los que hemos visto la gloria del que ascendió, no seamos condenados por su sentencia cuando descienda a juzgar.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[Desde Pentecostés al Domingo de la Trinidad.]

  • EL Espíritu de Dios nos conduzca por las sendas de justicia y nos libre de todo lazo de pecado.
    • Amén.
  • Sea el Guía en todos nuestros caminos, quien descendió manifiestamente sobre los Discípulos.
    • Amén.
  • Para que llenos de él, podamos surcar ilesos el mar de este siglo, y recibamos el consuelo de la salvación eterna.
    • Amén.
  • Por la misericordia,
    • Amén.

[En el Domingo de la Trinidad.]

  • BENDÍGANOS el Padre, que al principio creó todas las cosas por el Verbo.
    • Amén.
  • Bendíganos el Hijo, que descendió de la diestra del Padre para nuestra salud.
    • Amén.
  •  Bendíganos el Espíritu Santo, que en el río Jordán reposó como paloma sobre Cristo.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[Después de la Trinidad, hasta el Adviento.]

  • EL Señor Jesucristo nos guarde propicio y nos bendiga
    • Amén.
  • Protéjanos con su clemencia y nos defienda sin cesar de todo mal.
    • Amén.
  • Y nos llene de gozo, quien benigno concede el perdón de los pecados.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[En días de Suplicación.]

  • EL Señor nos bendiga y nos guarde.
    • Amén.
  • El Señor haga resplandecer su faz sobre nosotros, y nos sea propicio.
    • Amén.
  • El Señor alce a nosotros su rostro, y nos dé paz.
    • Amén.
  • Por la misericordia, etc.
    • Amén.

[En días de Hacimiento de Gracias.]

  • EL Señor, a cuya bondad tributamos gracias, llene de gracia nuestros corazones.
    • Amén.
  • Háganos siempre agradecidos por los continuos favores de su gracia.
    • Amén.
  • Y de tal manera se agrade en nosotros, que nos introduzca gloriosos en su reino celestial.
    • Amén.
  • Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    • Amén.

Después de la Bendición, todos en pie, canten o digan:

GUSTAD, y ved cuán bueno es el Señor.

Aleluya.

Bendeciré al Señor en todo tiempo;

en mi boca será siempre su alabanza.

Aleluya.

El Señor redime el alma de sus siervos;

y no serán abandonados, cuantos en él confían.

Aleluya.

Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos.

Aleluya.

Amén.

 Seguidamente el Presbítero reciba con reverencia la Santa Comunión en ambas especies, dándola después de igual modo a los Obispos, Presbíteros y Diáconos (si los hay presentes), y luego a los demás fieles por orden, poniendo el Pan y el Cáliz en la mano de los Comulgantes.

El Presbítero, levantándose, y permaneciendo la Congregación de rodillas, diga:

  • EL pan del cielo nos ha dado el Señor.
    • Con manjar de los ángeles ha nutrido a su pueblo.
  •  En Dios está nuestra salvación y nuestra gloria.
    • Buscaremos siempre su rostro; derramaremos delante de él nuestro corazón.

Y de rodillas todos, digan:

  • ¡OH Señor Dios nuestro, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Haz que cuantos hemos recibido esta santa Comunión, te busquemos y amemos siempre, sin apartarmos jamás de ti; y concédenos tu auxilio para que podamos hacer todas las cosas que son agradables en tu divina presencia; porque tú eres Dios, y no hay otro fuera de ti, por los siglos de los siglos. Amén.

Puede cantarse un HIMNO

Después de la Oración de gracias, y antes o HIMNO final se dirán los anuncios,

Después el Diácono diga:

  • HERMANOS, la solemnidad ha terminado en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Sean aceptadas con paz nuestras peticiones y alabanzas.
    • Gracias sean dadas a Dios. Amén.

Luego el Obispo despida la Congregación, diciendo:

  • LA paz que, al subir a los cielos, dejó Jesús a sus discípulos sea siempre con vosotros en toda su plenitud. Y la bendición de Dios el Padre omnipotente, y del Hijo, y del Espíritu Santo, descienda sobre vosotros, y more en vosotros eternamente.
    • Amén.

Himno de Salida