Recepción y confirmación de nuevos Miembros

Recepción y confirmación de nuevos Miembros

 

Después de la Lauda, puestos los confirmandos en pie y en orden delante del Obispo, el Ministro los presentará diciendo:

REVERENDO en Cristo Padre: Os presento, estas personas para que, haciendo una pública confesión de su fe cristiana, sean por vos confirmadas y admitidas a la santa Comunión.

Obispo: Descienda sobre ellos el Espíritu Santo, y guárdelos de todo pecado la virtud del Altísimo.

 

Después de esto puede el Obispo hacer una Plática, si lo cree oportuno.

Terminada la Plática, el Obispo diga:

 

VOSOTROS aquí delante de Dios y en presencia de la Iglesia, ¿renováis espontáneamente la solemne profesión que fue hecha en nombre vuestro cuando recibisteis el Bautismo, confirmándola en vuestras personas y prometiendo con la gracia de Dios, creer y cumplir todo lo que vuestros Padrinos reconocieron que estabais obligados a hacer? Responda cada uno: Así lo deseo.

Obispo: Haga uno de vosotros la ratificación, en alta voz.

Uno de los confirmandos:

NOSOTROS renovamos y confirmamos la profesión de nuestro Bautismo. Nosotros renunciamos al diablo y todas sus obras, a la vana pompa y gloria del mundo con todas sus concupiscencias, y a los deseos pecaminosos de la carne. Nosotros prometemos vivir y morir en la fe de Jesucristo y guardar los mandamientos de Dios todos los días de nuestra vida, con el auxilio de la divina gracia.

Obispo: ¿Es esta la promesa de cada uno de vosotros delante de Dios y de la Iglesia?

Responda cada uno: Si.

Obispo: Dios todopoderoso que os ha dado voluntad para hacer esta promesa, os conceda gracia y virtud para cumplirla, mediante Jesucristo nuestro Señor.

  1. Amén.
  2. Nuestro auxilio es en el nombre del Señor.
  3. R. Que ha hecho los cielos y la tierra.
  4. Bendito sea el nombre del Señor.
  5. R. Desde ahora y para siempre.
  6. Oye, oh Señor, nuestra oración.
  7. Y llegue a ti nuestro clamor.
  8. ¡Oh Dios omnipotente y eterno, que a los regenerados oconcedes el perdón de todos sus pecados y la gracia para perseverar en tu amor y obediencia! Corrobora, te rogamos, a estos siervos tuyos por el Espíritu Santo el Consolador, y aumenta diariamente en ellos tus varios dones de gracia: el espíritu de sabiduría y entendimiento, el espíritu de consejo y fortaleza espiritual, el espíritu de conocimiento y piedad verdadera, y llénalos del espíritu de tu temor santo, ahora y siempre.
  9. Amén.
  10. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.;
  11. Amén.

Y después, arrodillados (o en pie) todos los Confirmandos por orden delante del Obispo, éste ponga su mano sobre la cabeza de cada uno, diciendo:

DEFIENDE, oh Señor, a este hijo (o siervo) tuyo con tu celestial gracia, a fin de que permanezca tuyo para siempre, y hazle crecer cada día más en tu Santo Espíritu hasta que llegue a tu reino eterno. Amén.

 

Terminada la imposición de manos, el Obispo diga:

  1. ¡Oh Señor Jesucristo! Concede, te rogamos, que tus siervos, vivificados por tu Espíritu, fortalecidos con tu poder, iluminados con tu esplendor, y llenos de tu gracia, puedan caminar diariamente apoyados en tu divino auxilio. Dáles oh Señor, una fe viva, un amor perfecto y una humildad verdadera. Haz que haya en ellos afecto sencillo, paciencia duradera, obediencia perseverante, paz perpetua, mente pura, corazón recto y limpio, voluntad firme, conciencia santa, arrepentimiento sincero, fortaleza espiritual, y vida inmaculada, para que, después de haber peleado una buena batalla, concluido valientemente su carrera y guardado fielmente su fe, reciban la corona de justicia que tú darás en aquel día a todos los que aman tu venida.
  2. Amén.
  3. Míranos benignamente a todos, ancianos y jóvenes juntamente, y dígnate, oh Señor, dirigir, santificar y gobernar nuestros corazones y nuestros cuerpos en los caminos de tu ley y en las obras de tus mandamientos, para que por tu omnipotente protección, aquí y siempre, seamos preservados en cuerpo y alma, en el nombre y por los méritos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. R. Amén.

 

Los nuevos miembros recibirán un Nuevo Testamento y volverán a su sitio